Las grandes noches de electrónica del Brooklyn Navy Yard se han metido de lleno en una discusión política de barrio. Los concejales neoyorquinos Lincoln Restler y Crystal Hudson han pedido a la corporación que gestiona el complejo que deje de albergar raves y eventos nocturnos de gran formato después de recibir, según explican, cientos de quejas vecinales durante los últimos años.

El foco está especialmente en el ruido de baja frecuencia, las salidas de madrugada, el tráfico y los residuos alrededor del recinto. Dentro del Navy Yard funciona Brooklyn Storehouse, la enorme nave de Building 293 que desde 2024 ha acogido a artistas como Charlotte de Witte, Justice y Eric Prydz, además de fiestas de gran escala organizadas por promotores internacionales.

Quejas por graves, tráfico y madrugadas largas

Restler y Hudson trasladaron sus demandas a Lindsey Greene, presidenta y CEO de Brooklyn Navy Yard Development Corporation. Según la información disponible, los representantes municipales hablan de cientos de quejas acumuladas durante los últimos años. Vecinos de zonas cercanas aseguran que los graves llegan a hacer vibrar viviendas y que los finales de evento concentran taxis, vehículos y público en calles residenciales.

La gestora del Navy Yard sostiene que ha introducido cambios para reducir las molestias. Entre las medidas comunicadas figuran una línea telefónica para incidencias, más contenedores y modificaciones en los procedimientos de salida del público. La respuesta no ha satisfecho a los concejales, que han planteado acciones adicionales si continúan los problemas.

El Brooklyn Navy Yard combina actividad industrial, empresarial y espacios utilizados para grandes eventos. Foto: Dsigman48 / Wikimedia Commons.
El Brooklyn Navy Yard combina actividad industrial, empresarial y espacios utilizados para grandes eventos. Foto: Dsigman48 / Wikimedia Commons.

Brooklyn Storehouse ocupa una nave de más de 9.000 metros cuadrados

Brooklyn Storehouse está instalado en Building 293, una nave industrial del complejo con unos 105.000 pies cuadrados —algo más de 9.700 metros cuadrados—. Su escala permite montajes que quedan lejos del formato de club tradicional: grandes escenarios, producciones audiovisuales, pasarelas, eventos corporativos y noches de música electrónica con varios miles de asistentes.

Ese tamaño también explica parte del choque. El Navy Yard alberga cientos de empresas y miles de puestos de trabajo durante el día, pero los grandes eventos introducen otro ritmo en el entorno cuando se alargan hasta primera hora. El problema que describen los vecinos está menos relacionado con la existencia del recinto que con el impacto acumulado de sonido y movilidad sobre barrios que quedan a poca distancia.

La discusión llega además en un momento particular para Brooklyn Storehouse. El proyecto ya había anunciado antes de esta disputa que cerrará después de Halloween de 2026. La nave se concibió como un uso temporal y el terreno está destinado a futuros proyectos de infraestructura climática y producción de energía limpia. Por tanto, la petición de los concejales no es la causa anunciada del cierre del venue, aunque sí podría afectar a sus últimas semanas de programación.

Un calendario que todavía tiene varias noches grandes por delante

La agenda de septiembre y octubre mantiene citas de peso. Entre las fechas anunciadas aparecen Teletech, dos noches de Four Tet, Lane 8 y el cierre de CircoLoco durante Halloween. Son eventos capaces de mover a bastante público y, precisamente por eso, las próximas semanas servirán para medir si las medidas adoptadas reducen las molestias o si el conflicto escala.

Para la música electrónica en Nueva York, Brooklyn Storehouse ha ocupado durante dos temporadas el hueco de los recintos industriales grandes, esos donde un set puede plantearse con una producción más cercana al festival que al club. La ciudad tiene una relación larga y complicada con este tipo de espacios: las dimensiones ayudan a atraer carteles internacionales, pero la convivencia con vivienda, transporte y regulación termina condicionando cuánto pueden durar.

La actividad nocturna convive con un complejo que mantiene usos industriales y empresariales. Foto: Professorcornbread / Wikimedia Commons.
La actividad nocturna convive con un complejo que mantiene usos industriales y empresariales. Foto: Professorcornbread / Wikimedia Commons.

El debate seguirá al menos hasta Halloween

Brooklyn Navy Yard Development Corporation tendrá que decidir cuánto margen concede a los eventos restantes y qué condiciones aplica mientras responde a la presión municipal. Las quejas son suficientemente numerosas como para que dos representantes locales hayan pasado de pedir ajustes a reclamar directamente el fin de las raves en el complejo.

Brooklyn Storehouse, por su parte, ya tenía fecha de salida. Eso convierte estos dos últimos meses en un cierre especialmente observado: por quienes quieren disfrutar de las últimas fechas, por los vecinos que llevan tiempo denunciando molestias y por una ciudad que sigue buscando cómo encajar eventos electrónicos masivos sin trasladar todo su impacto a la puerta de casa.

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