En Monegros siempre llega un momento en el que el horario ya cuenta, solo te mueve el sonido.
Puede ocurrir a medianoche, cuando ya has cambiado tres veces de escenario. O a las seis de la mañana, después de prometer que solo te quedarías veinte minutos en un set y descubrir que han pasado dos horas. El plan inicial empieza a deshacerse, alguien propone cruzar el recinto, otro necesita agua y ese artista que no habías marcado acaba firmando uno de los mejores momentos del festival.
El desierto tiene esa capacidad para desmontar cualquier planificación.
Sin embargo, en Monegros 2026 hay una decisión de la que será difícil escapar. El domingo 26 de julio, entre las 10:00 y las 12:00 del mediodía, el festival celebrará por primera vez dos cierres simultáneos.
Richie Hawtin será el encargado de despedir la Techno Cathedral. A la misma hora, Héctor Oaks cerrará OUTWORLD, el nuevo escenario inmersivo 360º que se estrena en esta edición.
No será posible ver los dos sets completos. Tampoco existe una respuesta universalmente correcta. Elegir entre Richie Hawtin y Héctor Oaks significa decidir qué clase de final quieres para tu Monegros.
Y esa elección dice bastante más de ti de lo que parece.

Richie Hawtin:
terminar mirando hacia dentro
Hay artistas cuya historia se puede resumir enumerando discos, sellos y etapas. Con Richie Hawtin no basta.
Su importancia está también en una manera de pensar el techno: reducirlo, desmontarlo y volver a construirlo hasta que cada sonido tenga una función. Durante más de tres décadas ha explorado hasta dónde puede llegar una sesión cuando la mezcla deja de ser una simple transición entre canciones y se convierte en una forma de creación en tiempo real.
Su trayectoria atraviesa la conexión entre Windsor y Detroit, la segunda ola del techno, Plus 8, el universo Plastikman, M_nus y una relación constante con la tecnología aplicada a la cabina. Richie Hawtin nunca ha entendido al DJ como alguien que se limita a enlazar temas. Para él, la música es una materia que puede cortarse, estirarse, superponerse y reorganizarse delante del público.
Esto no significa que su cierre vaya a ser frío, excesivamente cerebral o carente de fuerza. Ese es uno de los tópicos que lo han acompañado durante años: confundir precisión con distancia y minimalismo con falta de energía.
Richie Hawtin puede ser contundente. Mucho. La diferencia está en cómo construye esa contundencia.
Donde otros DJs buscan el impacto inmediato de un gran cambio, él acostumbra a trabajar mediante acumulación. Aparece un elemento rítmico casi sin avisar. Después entra otro. El espacio entre ambos empieza a generar tensión y la mezcla se vuelve más densa sin que el cambio resulte evidente. Cuando finalmente llega el golpe, es posible que lleves varios minutos dentro de él sin haberte dado cuenta.
En un club, esa forma de trabajar puede resultar hipnótica. En la Techno Cathedral, después de toda una noche bailando y con la luz del día atravesando el recinto, puede adquirir otra dimensión.
No será solamente escuchar a Richie Hawtin. Será escuchar a Richie Hawtin cerrar Monegros.

La Techno Cathedral
también forma parte del set
El escenario importa. En este caso, muchísimo.
Antes del cierre de Richie Hawtin pasarán por la Techno Cathedral Joseph Capriati, entre las 06:00 y las 08:00, y Amelie Lens, desde las 08:00 hasta las 10:00. Recibirá, por tanto, una pista que llegará muy arriba después de varias horas de techno de gran formato, tensión constante y una multitud que habrá atravesado buena parte de la noche sin abandonar el escenario.
Su trabajo consistirá en encontrar una salida desde ahí.
Podría optar por mantener la presión desde el primer minuto. También podría vaciar ligeramente la pista, introducir más espacio y reconstruir la energía a su manera. Esa incertidumbre es precisamente uno de los motivos para elegirlo.
Richie Hawtin tiene suficiente experiencia para no necesitar convertir cada minuto en una demostración. Puede permitirse esperar, arriesgar y conducir el cierre con paciencia. No necesita perseguir constantemente la reacción inmediata porque sabe que, en ocasiones, el momento más intenso de una sesión se construye sin que el público perciba exactamente cuándo ha comenzado.
Además, la Techno Cathedral posee una carga emocional especial para quienes conocen Monegros. No es un espacio nuevo que todavía tenga que demostrar sus credenciales. Es uno de esos escenarios que muchos asistentes relacionan inmediatamente con la historia, la escala y la personalidad del festival.
Cerrar allí tiene algo ceremonial.
A esas horas, con el cansancio instalado en las piernas, el polvo adherido a la ropa y la extraña sensación de que la noche ha terminado sin que la música se haya detenido, Richie Hawtin puede ofrecer un final menos obvio y más profundo. No necesariamente más tranquilo, pero sí construido para entrar en él y permanecer allí.
Elegirlo es aceptar que las dos últimas horas no tienen por qué convertirse en una carrera hacia el golpe más grande. También pueden ser un viaje basado en la precisión, la repetición, la tensión y el espacio.

Héctor Oaks:
terminar con todo lo que quede
Al otro lado del recinto estará Héctor Oaks.
Si el cierre de Richie Hawtin invita a imaginar una despedida progresiva y casi mental, el de Héctor Oaks plantea una pregunta bastante más directa: ¿cuánta energía te queda?
El madrileño se ha convertido en uno de los DJs españoles con mayor reconocimiento internacional sin abandonar una identidad profundamente ligada a la cultura de club. Su recorrido desde la escena underground de Madrid hasta Berlín y su vinculación con Bassiani, en Tiflis, explican parte de su personalidad artística, pero no toda.
Para entender a Héctor Oaks hay que verlo trabajar con una pista.
Sus sesiones son conocidas por el uso del vinilo, la velocidad de decisión y una selección que no se limita a una única versión del techno. En sus maletas pueden convivir producciones contemporáneas, discos de los noventa, referencias de los primeros años dos mil, acid, trance, ghetto-tech, percusiones industriales, vocales inesperadas y temas que en manos de otro DJ quizá nunca aparecerían juntos.
Esa mezcla aporta un elemento esencial: imprevisibilidad.
Con Héctor Oaks resulta difícil anticipar dónde estará la sesión dentro de quince minutos. Puede enlazar varios cortes físicos y secos, abrir de repente una ventana melódica, recuperar una referencia conocida por buena parte de la pista y volver a apretar antes de que el público tenga tiempo de acomodarse.
Sus sesiones no acostumbran a avanzar en línea recta. Se mueven por impulsos.
Y después de veinte horas de festival, esa capacidad para sorprender puede ser exactamente lo que el cuerpo necesita.
OUTWORLD:
un escenario sin memoria propia
Héctor Oaks no cerrará un escenario cualquiera. Será el encargado de despedir OUTWORLD, una de las grandes novedades de Monegros 2026: un espacio inmersivo 360º con capacidad para aproximadamente 20.000 personas.
Eso convierte su actuación en algo más que otro closing.
Durante toda la edición, OUTWORLD tendrá que demostrar qué puede aportar a un festival con escenarios de identidad muy consolidada. Por su cabina pasarán artistas como Klangkuenstler, David Moleon, Chris Liebing, Speedy J, Dax J, Daria Kolosova y Perc, que actuará entre las 08:30 y las 10:00 antes de entregar el escenario a Héctor Oaks.
El madrileño será quien escriba el último capítulo de la primera noche completa de OUTWORLD.
La configuración 360º también puede modificar la relación habitual entre el artista y el público. En lugar de una multitud mirando en una única dirección, la cabina se convierte en el centro físico de la experiencia. Si la producción funciona como promete, la sensación será menos parecida a contemplar un espectáculo desde fuera y más cercana a estar atrapado dentro de él.
Ese entorno encaja especialmente bien con Héctor Oaks.
Su manera de pinchar tiene una fisicidad muy visible. Hay movimiento, contacto constante con los platos, decisiones rápidas y cierta sensación de peligro. Incluso cuando la técnica está perfectamente controlada, parece que la sesión pueda girar en cualquier momento. En una cabina rodeada por miles de personas, esa tensión puede circular por todo el espacio.
También existe un componente emocional. Héctor Oaks ya fue el encargado de cerrar Monegros en 2025. Que el festival vuelva a confiarle su despedida un año después confirma la conexión que mantiene con el público del desierto.
No llega como un nombre llamativo colocado a última hora. Llega como alguien que ya sabe qué sucede en Monegros a las diez de la mañana.
Sabe cómo se encuentra la pista. Y la pista sabe quién es él.
No es simplemente
experiencia contra juventud
Resulta tentador presentar la elección como un enfrentamiento entre generaciones: la leyenda frente al heredero, la historia frente al presente o el minimalismo frente al techno rápido.
Pero esa comparación se queda corta.
Richie Hawtin continúa profundamente interesado en el futuro de la música electrónica, en las posibilidades de la tecnología y en nuevas formas de interpretar un set. Reducirlo a figura histórica sería ignorar que buena parte de su carrera se ha basado precisamente en evitar convertirse en una pieza de museo.
Héctor Oaks, por su parte, no representa una ruptura total con el pasado. Buena parte de su personalidad nace de rebuscar en él. Su defensa del vinilo y su capacidad para recuperar discos olvidados demuestran que conoce la historia de la rave, aunque la utilice para provocar una reacción completamente contemporánea.
Los dos miran hacia delante, pero lo hacen desde lugares diferentes.
Richie Hawtin suele preguntarse cuánto puede eliminar sin perder intensidad.
Héctor Oaks parece preguntarse cuántas cosas inesperadas puede introducir sin romper la pista.
Uno encuentra libertad dentro del control. El otro encuentra control dentro del caos.
La elección no divide el festival en dos públicos incompatibles. Divide dos formas de despedirse: una basada en la tensión paciente y otra en el último empujón físico.AT@DJ / NOTA DEL EDITOR
Por qué elegir
a Richie Hawtin
Deberías terminar Monegros en la Techno Cathedral si quieres escuchar un set que probablemente se construya como una obra completa y no como una sucesión de momentos aislados.
El cierre de Richie Hawtin tiene especial sentido para quienes valoran las mezclas largas, los cambios sutiles y la capacidad de transformar materiales mínimos en algo enorme. También para quienes quieran vivir una actuación con peso histórico sin convertirla en un ejercicio de nostalgia.
Es la elección adecuada si has reservado fuerzas, pero no necesitas que cada transición te golpee en el pecho. Si quieres permanecer dentro de una narrativa. Si te interesa observar cómo un DJ administra el espacio, el sonido y el tiempo cuando ya no queda nadie después de él.
También existe una razón menos intelectual: quizá nunca vuelvas a ver a Richie Hawtin cerrar la Techno Cathedral de Monegros en estas circunstancias.
Los festivales están llenos de actuaciones que pueden repetirse unos meses después en otro cartel. Este set pertenece a un momento muy concreto: el primer doble cierre de la historia del festival, después de Amelie Lens, a plena luz del día y dentro de uno de los espacios más reconocibles del recinto.
A veces basta con eso.

Por qué elegir
a Héctor Oaks
Deberías ir a OUTWORLD si quieres despedirte bailando como si el festival todavía tuviera otras diez horas por delante.
Héctor Oaks es la opción para quienes buscan riesgo, velocidad y un cierre con una relación muy directa entre la cabina y la pista. Para quienes prefieren una selección capaz de escapar del techno más previsible y no tienen problema en encontrarse, en mitad de una descarga rítmica, con una melodía, una voz o un disco que cambie por completo el ambiente.
También será la elección natural para quienes quieran descubrir OUTWORLD en su momento de máxima exigencia. Un escenario nuevo puede impresionar por su tamaño, su tecnología y su diseño, pero su verdadera personalidad se decide cuando está lleno y el artista consigue utilizarlo como algo más que un decorado.
Héctor Oaks tendrá dos horas para hacerlo.
Si sale bien, no será solamente uno de los sets más recordados de la edición. Será el momento en que OUTWORLD deje de ser “el nuevo escenario de Monegros” y empiece a tener historia propia.

El cansancio
también votará
Todo esto puede analizarse ahora, con los horarios abiertos en el teléfono y el recorrido perfectamente ordenado por delante. En el desierto será diferente.
A las diez de la mañana no elegirá exactamente la misma persona que llegó al recinto durante la tarde. Elegirán tus piernas, el grupo con el que estés, el escenario en el que hayas terminado la sesión anterior y las fuerzas que todavía conserve cada uno.
