Anna Tur ha firmado una remezcla oficial de “I’m Alive”, el tema que Paul Oakenfold e Infected Mushroom publicaron en 2011. La nueva versión llega a través de Perfecto Records, el sello fundado por Oakenfold, y coloca a la productora ibicenca frente a una tarea delicada: actualizar un corte reconocible sin borrar la tensión entre trance, psicodelia y melodía que sostenía el original.
Adaptar un clásico sin cubrirlo
Las remezclas suelen caer en dos extremos. Algunas respetan tanto la fuente que apenas justifican su existencia; otras la fuerzan hacia una moda concreta hasta dejarla irreconocible. Tur busca un punto intermedio. Mantiene la carga emocional y la línea vocal, pero reorganiza el peso rítmico para acercar la pieza a su lenguaje de club: percusión más seca, construcción gradual y un empuje pensado para salas grandes sin depender de un drop desproporcionado.
La elección de Anna Tur tiene lógica dentro de la historia de Perfecto. El sello siempre ha circulado entre trance, progressive, house y sonidos de pista capaces de funcionar fuera de una etiqueta cerrada. La productora ibicenca también ha desarrollado una trayectoria atravesada por varias escenas: creció dentro de la cultura de club de la isla, pero su sonido actual no se limita a la postal balear ni al tech house de temporada.

El peso de Oakenfold e Infected Mushroom
El original reunía dos genealogías distintas. Oakenfold fue una figura decisiva en la expansión internacional del trance y en la conexión entre la cultura de club británica, Ibiza y los grandes escenarios. Infected Mushroom, por su parte, llevó el psytrance hacia formatos de directo y audiencias que rara vez entraban en contacto con la escena más ortodoxa. “I’m Alive” contenía elementos de ambos mundos: melodía amplia, tratamiento psicodélico y una estructura hecha para crecer ante miles de personas.
Tocar ese material implica trabajar con la memoria de quienes lo escucharon en su momento y con un público que quizá llegue ahora sin ese contexto. La remezcla no necesita ganar una batalla contra el original. Su función es otra: abrir una puerta nueva en la pista y demostrar qué partes de la composición siguen vivas quince años después.
Una artista ibicenca fuera del deejay fácil de Ibiza
Anna Tur lleva años construyendo una carrera internacional que no depende únicamente del calendario de la isla. Su actividad combina radio, producción y una agenda de cabina que en 2026 incluye fechas en Ibiza y distintos puntos de Europa. Esa continuidad importa porque la escena balear suele narrarse desde fuera a través de clubes, residencias y grandes marcas, dejando en segundo plano a quienes han crecido profesionalmente dentro de su tejido local.
La remezcla para Perfecto ofrece una lectura distinta. No se trata de una artista invitada a decorar un lanzamiento histórico, sino de una productora encargada de reinterpretar una pieza central del catálogo del propio fundador del sello. El gesto tiene valor por la responsabilidad creativa, no por una lista de superlativos.
El Trance vuelve, pero nunca se fue del todo
En los últimos años, melodías, líneas ácidas y estructuras asociadas al trance han reaparecido en sets de techno, house y hardgroove. A veces se presenta como un regreso, aunque buena parte de esos códigos nunca desaparecieron: cambiaron de circuito, velocidad o público. La versión de Tur encaja en ese momento sin sonar como un ejercicio de nostalgia prefabricada.
Su enfoque recuerda que el trance puede funcionar como una forma de tensión emocional, no solo como una colección de breakdowns gigantes. Cuando la percusión sostiene el relato y la melodía entra con espacio, el resultado puede ser contundente sin perder detalle. Ahí está el interés real del remix: en cómo mueve el clásico hacia 2026 sin convertirlo en una caricatura del presente.

Un lanzamiento que no resuelve dudas
La nueva “I’m Alive” llega en un periodo especialmente activo para Anna Tur, con más publicaciones previstas durante los próximos meses. Ese calendario permitirá comprobar si esta remezcla es un capítulo aislado o una señal de hacia dónde quiere llevar su producción: más tensión melódica, mayor escala y una relación más directa con el legado del trance.
Por ahora, la pista tiene la última palabra. El remix ya circula en plataformas digitales y en las sesiones de la artista. Su mejor prueba no será comparar formas de onda ni decidir qué versión “gana”, sino observar si consigue ese efecto raro de las buenas relecturas: hacer que un tema conocido vuelva a generar atención física, como si durante unos minutos el recuerdo y el presente ocuparan el mismo espacio.









LA CONVERSACIÓN
Opiniones, contexto y respuestas de la comunidad AT-DJ.