Barcelona tiene una manera muy particular de convertir agosto en una extensión del club. Brunch Electronik Festival vuelve en 2026 con esa idea llevada a escala grande: Parc del Fòrum, tres días de programación y un cartel que no intenta encerrar la electrónica en una sola temperatura.
La edición anuncia nombres como Kaytranada, Jeff Mills, Paul Kalkbrenner, Jamie Jones, Rødhåd, Seth Troxler, Shanti Celeste, Miss Monique, Kevin de Vries, Massano, Paramida o Cassius en formato live. La mezcla no es tímida: pone en la misma conversación el pulso festivalero, la memoria techno, la canción electrónica, el house de pista amplia y el selector que funciona mejor cuando el sol todavía no ha bajado del todo.

Un cartel que no pide
permiso a una sola escena
Lo interesante de Brunch no está solo en los nombres grandes. Está en cómo los coloca. Jeff Mills puede leerse como una línea directa con la arquitectura histórica del techno; Kaytranada abre otra puerta, más rítmica, más vocal, más cerca de la cultura global del beat; Paul Kalkbrenner conserva ese lugar extraño entre directo masivo y memoria emocional de la electrónica europea.

Después aparecen los matices: Shanti Celeste y Paramida empujan hacia una lectura más luminosa y selectora; Rødhåd, Ignez o Marrøn tensan el músculo techno; Jamie Jones y Seth Troxler sostienen una conexión clara con el house de gran aforo; Cassius recupera el peso de un nombre que pertenece a la memoria emocional de varias generaciones de clubbers.
Brunch Electronik funciona cuando se permite ser amplio sin volverse genérico: tarde de ciudad, festival grande y cultura de club en un mismo gesto.AT@DJ / LECTURA EDITORIAL

El Parc del Fòrum ayuda a que esa amplitud tenga sentido. No es una sala ni una explanada neutra: es uno de los espacios donde Barcelona ha aprendido a procesar eventos electrónicos de gran formato sin perder del todo la relación con el mar, el cemento y la circulación urbana.
La promesa de 2026, por ahora, no está en una revolución de formato. Está en algo más difícil de sostener: un cartel capaz de sonar reconocible para públicos distintos sin convertir el festival en una suma plana de nombres. Si Brunch acierta con los horarios y los recorridos, Barcelona tendrá uno de esos fines de semana donde la ciudad parece programada a varias velocidades.
